Publicado en Blog de elmundo.es el 20 de Diciembre de 2009:

El fenómeno “Avatar” pasa como un huracán por las salas de cine de todo el mundo mientras que escribo estas líneas. Es una de esas obras que aparecen cada 10 años que de una manera u otra, no solo no deja indiferente a nadie, si no que sobrevive a su propio bombo PRE estreno (lo que los americanos llaman hype).

Pero Avatar también es de esas películas que cuando salen, provocan, valga la redundancia, comentarios tópicos sobre sus presuntos tópicos o sus carencias narrativas.

Gracias a Dios, el Señor Cameron no parece tener complejo guionístico, una enfermedad extendida en el gremio de creadores con complejo de inferioridad y por lo visto también extendida ahora a la gran masa social. Es frecuente encontrarte el típico entre conocidos, el “listillo” que de un día parece que tuviese vocación de cineasta y busca una película “inteligente” con guión de Hitchock en toda película que comente. En ocasiones es la misma persona que disfruta de Screeners bajados de Internet los fines de semana en su casa para ahorrarse los correspondientes 10 € de la entrada de cine.

Bien es cierto, que vivimos una época de decadencia absoluta de las salas de cine, donde priman las multisalas y las palomitas, pero solo un negacionista tecnológico obviaría que de vez en cuando surgen intentos de hacer valer el dinero del espectador como con las salas Imax, el reciente 3D por polarización y ahora Avatar, película que lleva al extremo casi todos los aspectos del cine moderno. Podemos decir que Avatar es de esas películas que justifica el precio de la entrada de cine.

Cameron ha confeccionado una película lo suficientemente inteligente para poder atraer a todos los públicos y de distintas nacionalidades. Evidentemente, los productores y Cameron no querían personajes ambiguos y filosofía compleja para aburrir a las masas. Para eso están clásicos como Odisea 2001. Lo contrario no convierte los personajes en unidimensionales ni la trama en infantil.

La genialidad de Avatar consiste precisamente en haber conseguido arrastrar a millones de personas a disfrutar de una película siendo sus protagonistas azules y con cola y no provocar una burla y rechazo generalizado. Imaginenense a estas criaturas hablando durante 3 horas de cuestiones filosóficas, los límites del universo y el final de la conciencia.

Avatar es una película con una trama sencilla, fusionando conceptos habituales en películas de ciencia ficción con preocupaciones medioambientales ya explorados en otras películas, pero mostrándolo al espectador de una manera fascinante y revolucionaria. No ha dejado a nadie indiferente. Miles de fanáticos ya se han erigido y aliado contra Avatar: Fundamentalistas Cristianos, Apologistas Americanos, Escépticos del cambio climático y no nos olvidemos de nuestros amigos del gremio guionista entre otros. Esto no hace mas que confirmar el éxito de Avatar que a fecha de hoy ya ha batido todos los records de Taquilla amenazando el puesto de la película más taquillera de todos los tiempos, “Titanic” pero estos mismos simpáticos bufones que rápidamente se dan por aludidos por algún aspecto explorado por Avatar no parecen querer darse cuenta que Avatar está dirigida a  nacionalidades y culturas de todos los continentes, que Avatar es una crítica contra la misma naturaleza del ser humano que no de un partido político o nación  y expone lo que está mal con lo que muchos piensan que está bien hacer en nuestro propio planeta. No nos olvidemos que Hollywood lleva desde sus inicios contando este tipo de historias (véase king Kong en 1933 y obra maestra indiscutible del cine fantástico) y sinceramente Avatar tiene un grado más de divertimento y fascinación que películas de ciencia ficción que desarrollan este tema como Star Trek Insurrección. Dejemos la filosofía a los viejos Trekkies.

Avatar ha impulsado el cine 3D, lo llevará a los home cinemas de todo el mundo a través del bluray y los televisores estereoscópicos, ha revolucionado la interpretación de actores a través de la captura de movimientos y expresiones capturadas por ordenador y ha confirmado una vez mas quién era y sigue siendo el Mesías de las nuevas tecnologías y las tendencias futuras del cine; James Cameron.

Ya tienen por lo menos un motivo para sonreír y gastarse 10 o más euros en un billete de Cine este año: Avatar.