Apple siempre ha sido sinónimo de innovación tecnológica y de modernidad. Por eso, nadie se esperaba que la compañía dirigida por Tim Cook apostara por llegar a un acuerdo extrajudicial de 113 millones de dólares para evitar su descrédito.

Apple Batterygate

El desarrollo del caso

Si bien en cualquier sector de la industria es habitual apostar por la obsolescencia programada, la empresa fundada por Steve Jobs se equivocó a la hora de ralentizar el funcionamiento de los iPhone 6 y 7. El objetivo de esta medida era, según un comunicado oficial, preservar la duración de la batería de los terminales.

Como bien indicaron los abogados de la empresa, esta medida no es ilegal, pero sí se puede deducir que los usuarios de los modelos antedichos consideraran la opción de adquirir nuevos teléfonos, lo que terminó generando el consiguiente beneficio para la compañía. Aun así, los letrados insisten que los clientes, en caso de haber conocido los problemas con la batería original, siempre tuvieron la opción de adquirir una nueva y alargar así la vida de su terminal.

¿Una decisión acertada?

Semejante defensa no fue convincente, por lo que las demandas comenzaron a llegar a las oficinas de Apple. Un grupo de usuarios logró un primer acuerdo por 500 millones de dólares en marzo de 2020 y ocho meses después la cifra del segundo pago alcanzó los 113 millones de dólares.

A la hora de valorar la decisión tomada se parte de un gasto de 613 millones de dólares para evitar una multa de mayor cuantía. Teniendo en cuenta la situación de la economía mundial, nadie parece entender que se prefiera perder tanta cantidad de dinero en lugar de reconocer el error cometido.

El conocido como Batterygate podría haberse evitado fácilmente con un comunicado en el que se reconocieran los problemas de la batería y cómo solucionarlos. El silencio permitió aumentar las ventas de modelos más actuales y costosos, pero buena parte del beneficio adquirido se ha destinado a pagar a los clientes descontentos que se agruparon para luchar contra semejante injusticia.

El prestigio de la empresa, en entredicho

Con semejantes antecedentes, es muy probable que los directivos se piensen mucho repetir la misma táctica con otros productos. Sin embargo, habría que valorar si el nivel de ventas de los nuevos artículos se verá afectado o no. Las malas decisiones del pasado podrían terminar por lastrar el futuro. Además, las campañas de publicidad quizá no sean suficientes para tapar las consecuencias de un error voluntario que provocó cuantiosas pérdidas económicas.

Será el tiempo el que, una vez más, se convierta en el juez que dicte sentencia sobre la imagen pública de esta compañía, pero todo parece indicar que una compañía que termina pagando millones de dólares para subsanar las consecuencias de una mala decisión necesita cambios de forma urgente.

Corresponde a los amantes de los productos con el logotipo de la manzana mordida decidir si quieren invertir en el futuro en las diversas innovaciones que proponga Apple, una marca que, todo hay que reconocerlo, cambió para siempre la forma de vender artículos tecnológicos.