La ciberseguridad es un aspecto al que todas las empresas están prestando cada vez más atención. En las ciudades inteligentes, que son aquellas que utilizan la comunicación y la tecnología para conseguir mejores infraestructuras, este aspecto es vital para evitar ataques externos que pueda afectar al correcto funcionamiento.

Ciberseguridad en las smart cities

Ciberseguridad en las smart cities

La ciberseguridad en las ciudades inteligentes

Las ciudades inteligentes, conocidas como smart cities, son una apuesta de futuro para conseguir tener ciudades cada vez más sostenibles. De hecho, estas ciudades se diseñan para responder tanto a las necesidades básicas de los ciudadanos, de las empresas y de las instituciones como para ser más respetuosas con el medio ambiente.

Conseguir una utilización óptima de todos los recursos a su alcance tiene que estar unido a la capacidad de crecimiento de una manera sencilla, es decir, poder ser escalables.

Los riesgos de las smart cities

Como toda tecnología, una smart city puede sufrir ataques que ponga en riesgo la integridad de las infraestructuras y de sus ciudadanos.

Modificación de los semáforos

Una de las principales ventajas con las que cuenta una ciudad inteligente es que se pueden modificar los estados de los semáforos desde un centro de control para conseguir descongestionar determinadas zonas. Otro buen ejemplo es poner todos los semáforos en verde para facilitar el paso de un transporte de emergencias y garantizar así su seguridad.

Sin embargo, existe el riesgo de que a través de un ciberataque se puedan hacer con el control modificando los semáforos para ocasionar accidentes o saturar la ciudad.

Apagar todos los coches a la vez

Muchos de los avances que se están llevando a cabo tienen que ver con los vehículos inteligentes. Cada vez se instalan más puntos de recarga eléctrica de baterías. Dentro de poco se podrán ver sensores instalados en las calles para que se sepa fácilmente donde hay sitio disponible para aparcar. Incluso se prevé que los coches se puedan comunicar entre sí para reducir al máximo los atascos.

Pero hay que pensar en qué pasaría si mediante un ataque informático se ponen todas las plazas de aparcamiento como ocupadas o se inhabilitan los puntos de recarga. Los atascos que se formarían serían de grandes dimensiones y muchas personas no conseguirían llegar a su destino.

Dejar sin agua a toda la ciudad

En los próximos años será cada vez más frecuente que los ciudadanos realicen la autogestión del consumo de agua a través de la Smart Grid. Esto es una red inteligente de dispositivos conectados a las casas y que puede ayudar a contabilizar el consumo, así como la detección de fugas, por muy pequeñas que sean.

El problema de ciberseguridad es evidente. Si consiguen acceder a los sistemas de control, se puede producir un corte en el suministro o, peor todavía, provocar un aumento de la presión para conseguir que las tuberías revienten.

Estos son solo algunos de los problemas a los que la ciberseguridad se tiene que enfrentar. Dedicar esfuerzos en esta tarea es algo es fundamental para conseguir que las ciudades inteligentes sean realmente algo positivo para la sociedad.